Crónica del concierto de Axxis en Madrid | Sala Copérnico | 27/02/2020

El concierto de Axxis en Madrid

-por un fan-

Hace ya más de una década que soy un fiel seguidor de la banda alemana Axxis. Los que me conocen saben que me puedo poner muy pesado hablando de ellos y siempre que puedo intento hacerles algo de “publicidad”, ya que el panorama del metal nunca ha valorado en su justa medida al grupo liderado por Bernhard Weiss y Harry Oellers. Y como fiel seguidor de la banda, me conozco todas las canciones, me sé por adelantado todos los “truquitos” y extras de sus conciertos y no hay dato de ellos que se me escape… y aun así, tras verlos por quinta vez en directo, me siguen sorprendiendo.

Y no es ya por ser uno de sus mayores fans, sino porque, aparte de ser una gran y consagrada banda, sus directos son el claro ejemplo del perfecto equilibrio entre el disfrute, la profesionalidad y la humildad. Axxis es una banda a la que la fortuna no ha tratado demasiado bien. Desde un comienzo un poco tardío en su estilo, al cambio de las tendencias del rock en los 90 y a un punto de inflexión que pudo hacerlos abandonar la música con la llegada del nuevo milenio (como me comentaron en la entrevista que les hice antes del concierto), han persistido desde hace ya 20 años produciéndose sus propias canciones, explorando nuevos géneros y luchando por vivir de su única pasión; la música. Y sus directos son la más clara prueba de ello.

Axxis lo da todo sobre el escenario. Desde el sonido del primer acorde hasta su despedida, la banda alemana se deja la piel para que el público no pare de saltar ni de reír. Prueba de esto último es el carisma de su cantante, Bernhard Weiss, quien siempre lleva una chuleta en el idioma del país al que visita, que siempre juega y suelta chistes y realiza su carismático baile cuando pone a descansar sus cuerdas vocales. El interactuar con los espectadores es algo que la banda nunca deja en segundo plano, haciendo del show un espectáculo que se siente muy cercano. A su vez, y como ya es tradición, durante el set acústico (aunque en Madrid no fue exactamente acústico) saca a una chica del escenario, le da una pandereta y hace sentir a una persona miembro de la banda aunque sólo sea durante su canción Touch the rainbow.

Por otro lado, no falta el despliegue de virtuosismo de sus miembros durante el tema instrumental Trash in Tibet, en el cual todos los miembros de la banda tienen su momento para lucirse y demostrar que son unos músicos de calidad realizando solos de cada instrumento.

El concierto trató, como el propio cantante indicó durante uno de sus discursos, de darnos una panorámica sobre los 30 años de carrera de la banda. No obstante, si hubo un álbum ganador en el set list fue su primer trabajo, Kingdom of the Night, del cual tocaron hasta 5 canciones. Temas menos frecuentes en directo como Love is like an Ocean, o la frenética Kings made of Steel acompañaron a las más sonadas Fire and Ice, Living in a World y por supuesto, su himno Kingdom of the night para cerrar el show (y con el cual muestro mi propia definición de la felicidad como se puede ver a continuación)

También sonaron temas clásicos de la banda como Heaven in black, Little War y su cantable y probablemente tema más reconocido, Little Look Back, que hizo que el público se dejase la garganta coreando el tema musical de la canción.

Pese a que su anterior gira en Alemania solo contenía temas de sus primeros años (canciones recopiladas en su última publicación “Best of Emi Years”) aquí en España no perdieron ocasión para tocar sus temas más sonados de su etapa más power. Y si bien para mi faltaron algunos de sus himnos más modernos, Heavy Rain, Blood Angel y probablemente su mejor tema de esta etapa, Tales of Glory Island sonaron para aumentar aún más la potencia del espectáculo.

El único problema del concierto fue… que se acabó. Cuando Axxis está en el escenario, el tiempo pasa tan rápido que antes de que te des cuenta la banda ya está diciendo su último adiós. Y aunque esto es una lástima, es también indicio de que el concierto ha sido inmejorable. Como he referido antes, la banda se esfuerza mucho en ofrecer un más que notable espectáculo musical a la par que una experiencia cercana que saca a relucir las mejores virtudes de sus miembros. Y esto es algo que se agradece. Al finalizar el show, los que aguantamos que la banda se acicale y cambie sus sudorosas vestimentas, tenemos la suerte de poder charlar un rato con ellos, sacarnos algunas fotos y que nos firmen los discos, momentos en los que te das cuenta de que son personas de tú a tú, tan normales y corrientes como cualquiera de sus espectadores. Personas humildes, simpáticas, que disfrutan de lo que hacen y que te hacen disfrutar. Un regalo extra para cualquier fan que los ve sobre un escenario.

Y es por esto que nunca me cansaré de ellos. Nunca me cansaré de hablar de ellos. No solo son unos músicos excelentes, no solo tienen muchísimas canciones buenas (de hecho nadie se pone de acuerdo en cuáles son sus mejores temas y a todos nos falta esta o esa canción en directo) sino que son personas que han luchado por vivir de su sueño y no olvidan que eso se lo deben a sus fans, por los cuales se entregan en cuerpo y alma. Llevan 31 años haciendo música y espero que sean muchos más. Y que sigan viniendo. Porque verlos en directo, aunque no conozcas mucho a la banda, es de las mejores experiencias que puedes tener.  Es como un concierto debería ser. Y muchos grupos deberían tomar ejemplo.

Thanxxx

Clochu

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